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Asma en adultos: causas y síntomas

Mayo 18, 2022

El asma es una enfermedad crónica que afecta a las vías respiratorias. Tiene una gran incidencia en la población: afecta a un 5 % de los adultos y a un 12 % de los niños. Aunque el asma no se puede curar, sí que puede tratarse y controlarse con un buen tratamiento y conociendo sus desencadenantes: alérgenos que provocan una crisis o bien otros desencadenantes, como el tabaco, el aire acondicionado y la aspirina, entre otros.

Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, en España, unos 2,5 millones de personas tiene asma; 2 de cada 3 son mujeres. Se trata, sin embargo, de una enfermedad infradiagnosticada y que en un gran porcentaje de casos (60-70 % de los asmáticos) no está controlada.

¿Qué es el asma?

El asma es una enfermedad crónica que provoca una inflamación de los bronquios, las grandes vías respiratorias que conectan las tráqueas con los pulmones. Esta inflamación provoca que los bronquios se obstruyan, por lo que se hace más difícil respirar.

Como explica en esta entrevista el alergólogo de Paracelso Sagasta, el Dr. Humberto Rondón, el asma en general es la presencia de inflamación a nivel respiratorio con la producción de un broncoespasmo, que es lo que caracteriza al asma. Simplemente, la manifestación clínica de ese broncoespasmo, que es la dificultad respiratoria, en un determinado número de episodios al año lleva al diagnóstico de asma.

En nuestro Centro Médico de Zaragoza, Paracelso Sagasta, nuestra unidad de Alergología es la encargada de atender a los pacientes con asma derivado de una alergia, con un tratamiento individualizado.

Tipos de asma

En función de cómo se manifieste el asma, podemos encontrar dos tipos: intermitente (cuando los síntomas aparecen con poca frecuencia) o bien persistente. En el asma persistente se pueden encontrar diferentes grados de gravedad: leve (más de dos veces por semana), moderado (a diario) o grave (a lo largo de todo el día y con limitaciones de la actividad física).

En cuanto al origen del asma, en una gran parte de los pacientes tiene relación con las alergias. Por ejemplo, los desencadenantes pueden ser el polen, la caspa de las mascotas, los productos químicos o el humo del tabaco.

Aunque es menos común, también existe el “asma no alérgica”, en el que no se requiere estar expuesto a un alérgeno. Los ataques de asma pueden ser provocados por otros factores como frío, humedad o estrés.

El tipo de asma más frecuente es el asma infantil, aunque también puede desarrollarse en la adolescencia o en la edad adulta. También encontramos otros tipos de asma como el ocupacional (por exposiciones en el lugar de trabajo a polvo o sustancias químicas, entre otras) o el estacional, que mejora o empeora con el cambio de estaciones y que suele tener como “disparadores” el frío o los diferentes tipos de polen.

Síntomas del asma

  • Dificultad para respirar
  • Tos
  • Ruidos en el pecho (pitos)
  • Sensación de opresión o tirantez en el pecho

¿En qué consiste un ataque de asma?

Los principales síntomas, como tos, pitos o problemas para respirar, aparecen generalmente durante lo que conocemos como un ataque o crisis de asma, que suele mejorar con los “tratamientos de rescate”. Son medicamentos "broncodilatadores" porque dilatan y hacen que los músculos de las vías respiratorias se relajen. Un ataque de asma que no mejora con este tratamiento puede derivar en una emergencia médica.

Causas del asma

Aunque se desconoce la causa exacta del asma, los investigadores sí que han encontrado factores de riesgos que pueden provocar que se manifieste:

  • Ambiente: exposición a ciertos alérgenos como el polen o la caspa de las mascotas. De hecho, las personas con alergias son más propensas a padecerlo. Asimismo, otros como humo, sustancias químicas o contaminación.
  • Genética: parece que los hijos tienen más probabilidades de padecer asma si también lo tiene uno o sus dos progenitores.
  • Desarrollo embrionario: el tabaquismo durante el embarazo, el asma con mal control de la embarazada o el nacimiento prematuro también pueden aumentar las posibilidades de desarrollar asma.

Tratamiento

El asma no tiene cura, pero se puede tratar y controlar, sobre todo, localizando y evitando los desencadenantes.

Cuando se produce una crisis, es necesario recurrir a los medicamentos que recomiende el médico para aliviar los síntomas. En el asma se basan en broncodilatadores y antiinflamatorios. Una de las singularidades del tratamiento es que la medicación se administra por vía inhalada. Gracias al conocido como inhalador, llega directamente y de forma más inmediata a los pulmones.

Diagnóstico: la espirometría

En primer lugar, el médico revisa la historia clínica y conversa con el paciente para conocer sus síntomas. Ante la sospecha de que pueda tratarse de asma, se realizan las pruebas diagnósticas. La principal es la espirometría, que mide los flujos y la resistencia de los bronquios y permite conocer la capacidad pulmonar del paciente.

Si has observado alguno de los síntomas descritos y, especialmente, si ya tienes alguna alergia diagnosticada, es importante acudir al médico para confirmar o descartar el asma. El alergólogo es una de las figuras médicas que se ocupa del tratamiento del asma, junto con el neumólogo y con el pediatra, en casos de asma infantil. En la consulta de Alergología de nuestro centro médico zaragozano Paracelso Sagasta encontrarás al doctor Humberto Rondón, que además es médico pediatra. Si quieres conocer su opinión sobre tu caso o sobre el de un paciente pediátrico, puedes pedir cita aquí.

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